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jueves, 30 de junio de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

recuerdo haber estado en el paraíso

No sé por qué, cuando me acuerdo de mi excursión de tres días a Fraser Island se me viene a la cabeza una película de Peter Sellers... 

Cuando llegué a Australia ni siquiera había oído hablar de ella, a pesar de ser lo más visitado por los turistas que van a Australia, después de leer algo de ella en una guía en Sidney, me dije, eso hay que verlo, me fui a la costa donde empieza la Gran Barrera de Coral y encontré empresas que te alquilaban un todo terreno con varias tiendas de campaña, un mapa de la isla y todos los utensilios necesarios para hacer acampada libre en la isla, además ellos se encargaban de meterte en el grupo en el que mejor encajases... pero se ve que mi grupo era el de toda la gente que no encajaba en ningún grupo, eramos un grupo de treintañeros  con pocas habilidades para la supervivencia  en un medio salvaje...
una pareja londinense, otra neoyorkina, un pakistaní, una holandesa y yo una española.


Fraser Island es la isla de arena más grande del mundo tiene 1840Km2, en cuanto llegamos tuvimos que atravesar un bosque subtropical, los caminos eran casi todos muy estrechos y con muchos baches, no hay ninguna zona asfaltada en toda la isla, esto hacía que desde que entrabas tenías la sensación de estar en una montaña rusa... al poco de llegar empezó a llover muy fuerte  las ruedas se nos empezaban a atascar  en los charcos que se formaron, pero a la hora conseguimos salir del bosque...


 la lluvia nos había dado una tregua y nos encontrábamos conduciendo por una playa inmensa que hacía de carretera para todos los excursionistas desperdigados por la isla


lo primero que vimos es el Maheno un barco que había encallado en esa costa en 1935 y no sé que gracia le encontraron los australianos para dejarlo como monumento, a mi lo único que me producía era inquietud...

A las pocas horas tuvimos que decidir donde acampar y empezar a montar nuestro campamento, cerca nuestra a unos 20m acampó otro grupo de gente, pero su campamento al lado del nuestro era un resort, con luces, una zona para resguardarse de la lluvia etc. el nuestro eran tres tiendas de campaña para siete y un camping gas, que no pudimos encender esa noche ya que la lluvia volvió a aparecer, esta vez con más fuerza lo que hizo que nos metiésemos todos a presión en la parte de atrás del coche, con una linterna y muchas ganas de pasarlo bien.


Al día siguiente amaneció un típico día australiano con calor y mucha luz, las cosas que nos quedaban por ver esos dos días eran impresionantes, la fauna, las playas, dunas y lo mejor, los lagos de agua dulce, la isla cuenta con cerca de 100 


y entre ellos el lago Mckenzie 


 lo más parecido al paraíso que he visto, el agua dulce es de las más limpias del mundo, la arena es tan blanca que molesta a la vista, darse un baño en ese agua es como nadar en un mar de agua embotellada...


no tengo ninguna de las fotos de esta excursión, sólo algunas de el primer día, pero recuerdo muy bien imágenes y sensaciones de ese lago... por Dios que no se me borren nunca!! lo único que tengo son mis experiencias.



lunes, 29 de noviembre de 2010

outback Australia



Hoy como tantos días me acuerdo de mi viaje al interior de Australia, que fue también un viaje al interior de mi misma, en él me encontré sola ante la inmensidad, la belleza y dureza de la naturaleza...
para el que quiera entenderlo he puesto el sonido que me acompañó durante cinco inolvidables días.

El Outback es una única carretera que cruza el continente australiano y que lleva a Ayers Rock esa roca roja que hemos visto todos fotografiada hasta la saciedad...
Mi viaje empezó en Darwin la capital del Territorio Norte donde he visto las puestas de sol más impresionantes de mi vida.


tenía claro desde que llegué a Australia que quería ver esa roca, pero sin demasiado conocimiento de que me iba a encontrar...
después de pensar en como llegar, si en avión, en excursión con más gente... llegó a mi la oportunidad de alquilar una autocaravana por muy poco dinero durante cinco días, en los que tendría que hacer 3.000Km, sin pensarlo me hice con algo de comida, bebida y un cd de ese sonido hipnótico que me acompañaría todo el viaje y me lancé a el outback


a los pocos Km de mi salida de Darwin, me encontré con "la carretera" en cuanto la vi desértica, con su tierra roja, con su silencio, empecé a sentir una mezcla de emoción, euforia... eso era lo que quería! y estaba delante de mis narices diciéndome "aquí estoy, entra en mi..."
recorrí varias horas sin parar, sin cruzarme con ni un sólo coche, ni un sólo pueblo, mi móvil no tenía cobertura y ya no tenía posibilidad de oír otra cosa que no fuese mi cd de digeridoo la radio no cogía ninguna frecuencia, todo esto al contrario de agobiarme me gustaba me daba libertad y morbo



el primer día con el paisaje que veía sobre la carretera ya era suficiente para que mi cerebro fuese a mil por hora, los animales salvajes, águilas, canguros... ya sobrepasaban mis espectativas, pero los días siguientes me traerían agradables sorpresas 


unas formaciones rocosas los Devils Marbles


un "oasis" en el desierto con termas naturales de agua caliente, desde las que metida en el agua podías ver  canguros, alguno con su cría mirándote mientras comían algo cogido entre sus patas


también pude conocer un poco más el pueblo aborigen y sacarme de mi mente la imagen que me habían vendido en otras zonas de Australia de que eran un pueblo agresivo, por el contrario me encontré con una gente con desconfianza hacia los blancos, muy tímidos y marginados por la sociedad


otra de las cosas que me atraía mucho de este viaje era la tierra roja


 tenía tantas ganas de ella que cada vez que me encontraba una duna roja, me paraba  para rebozarme en su arena, la sensación de silencio, calor y la arena fina no se me va a olvidar nunca...




al tercer día después de estar en Alice Springs la única población sin contar las gasolineras cada 100Km del camino, me faltaba poco para ver la roca, todo el trayecto lo hice pensando... después de esta ladera aparecerá, hasta que aparece realmente...


es emocionante tu primera visión de ella, me emocioné como si fuese una peregrina que va a adorar algo sagrado, empecé a entender las connotaciones mágicas y sagradas que tiene para los aborígenes, en ese momento dejé de llamarle para siempre Ayers Rock para llamarle Uluru su nombre aborígen



 los tres días siguientes los pasé adorando esta roca, acampé a unos 10Km desde donde se veía y cada madrugada me despertaba para ir a los pies del Uluru a ver como salía el sol, haciendo cambiar el color de la roca de ocre a rojos intensos




 me quedaba allí hasta que que se hacía de noche y la roca pasaba otra vez por esos colores hasta volverse un gran fantasma negro



Ahora que lo veo en la distancia sé que este viaje me ha marcado y estoy segura de que si es verdad que en tu último momento de vida se te pasan por la cabeza imágenes de tu vida, una de las mías será esta...